El pregón de Expedito Caballero Suárez este lunes dará inicio a una programación con actividades culturales, deportivas, familiares y religiosas.
El barrio de La Goleta celebra del 6 al 12 de julio sus tradicionales fiestas en honor a San Cristóbal, con una programación que ofrecerá actividades culturales, deportivas, lúdicas y religiosas. Los eventos arrancarán este lunes con el pregón de Expedito Caballero y acabarán el domingo con una gran paella, actuaciones musicales y la tradicional bendición de coches, en una semana en la que también habrá espacio para las verbenas, los juegos infantiles y los torneos deportivos.
La plaza del barrio se volverá a convertir en punto de encuentro para la mayoría de actos. Este será el escenario este lunes del pregón inaugural a cargo de Expedito Caballero Suárez, un vecino muy vinculado a La Goleta y conocido por su compromiso con la vida social del barrio. Al finalizar el pregón, será el turno de la actuación del cantautor Rodian Rodríguez, quien pondrá la nota musical al inicio de los festejos.
A lo largo de la semana se celebrarán propuestas para todos los públicos, entre ellas una actuación familiar de la Maga Miriam, una tarde de serenata con la parranda de Susa Suárez, una tarde de karaoke, una escala en Hi-Fi, un baile para personas mayores con merienda, un ludoparque infantil, una fiesta de la espuma y una verbena con las orquestas Dulce Cacao y Los Peques, entre otras actuaciones musicales. El programa incluye también actividades deportivas, como el tradicional partido de fútbol sala entre solteras y casadas, además de una noche parrandera que pondrá en valor la música popular canaria.
El domingo 12 de julio finalizarán las fiestas con una gran paella popular, una exposición de coches y la celebración de la eucaristía, seguida de la procesión en honor a San Cristóbal y la tradicional bendición de vehículos, uno de los actos más representativos de esta festividad. Esta tradición tiene su origen en la antigua veneración del santo como protector de viajeros y caminantes, una devoción que se extendió a los conductores con la llegada del automóvil a comienzos del siglo XX. En La Goleta, esta costumbre continúa celebrándose cada año como un símbolo que invita a conducir con prudencia, responsabilidad y respeto en la carretera, al tiempo que constituye uno de los principales elementos identitarios de las fiestas del barrio.




















