Cruz Roja siembra el futuro: el cuidado del medio ambiente, clave para el empleo verde y la repoblación

Cruz Roja siembra el futuro: el cuidado del medio ambiente, clave para el empleo verde y la repoblación

•        La búsqueda de la neutralidad climática lleva consigo acciones de reforestación, la recuperación de la biodiversidad, el fomento del empleo verde, la recuperación de espacios tradicionales, la creación de entornos saludables, el fomento de la endocultura y el ecoturismo, o la repoblación de la España vaciada.

•        11 de diciembre: Día Internacional de Los Montes

Del 4 al 12 de diciembre, Cruz Roja participa por tercera vez en el año en el proyecto Libera, promovido por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, que tras retirar la basuraleza de espacios naturales como ríos, embalses y pantanos a principios de año, y playas y mares después del verano, se centra en la limpieza de bosques, campo y montes en el marco de la conmemoración del Día Internacional de Los Montes. Las fuentes terrestres de basura aportan el 80% a la basura marina, ya sea a través de la agricultura, la ganadería, el turismo, el deporte, o el hecho de vivir en estos espacios. Más allá de dejar la naturaleza libre de basura, el objetivo de la campaña es conocer el tipo de basuraleza que existe y llevar a cabo actuaciones de conciencia y sensibilización hacia la población en general.

Más allá de este cuidado minucioso del entorno, Cruz Roja se encuentra ya completamente inmersa en el camino hacia la neutralidad climática, a la que se pretende llegar antes de 2030. A la sustitución de la flota de vehículos por otros menos contaminantes, la construcción de sedes sostenibles (como su asamblea de Alcorcón, completamente eficiente), o la medición de su huella de carbono, ahora se suman medidas de compensación de las emisiones con acciones de reforestación, “no estamos simplemente plantado; estamos sembrando para el futuro”, señala Sara Casas, técnica del área de Medio Ambiente de Cruz Roja.

El plan CO(MPENSA)2

La estrategia de Medio Ambiente de Cruz Roja sigue 3 pasos: “calcular nuestras emisiones, reducirlas al mínimo, y compensar lo que no podamos reducir”, especifica Casas. Aquella huella de carbono que es inevitable generar por la actividad de la Institución, será compensada a través de dos proyectos: el desarrollo de acciones de mitigación del cambio climático y la pobreza energética, con familias en situación de vulnerabilidad que son las que más lo sufren; y mediante proyectos de absorción de emisiones con proyectos de reforestación.

Es precisamente en estos momentos cuando han comenzado las reforestaciones en zonas como Castilla y León, donde ya se plantan más de 26.000 árboles para compensar; se hace con pinos piñoneros, robles autóctonos, encinas o espino albar, llegando a ocupar un total de 32,57 hectáreas. “El objetivo es compensar, a nivel nacional, las 15.086,06 toneladas de C02 emitidas por la Organización”, según la huella de carbono calculada y certificada por Applus.

Desde que comenzara esta estrategia, en 2020, ya se ha logrado reducir en 7.691 toneladas métricas la huella, lo que supone una disminución del 40%, “aunque el 2020 fue un año especial debido a la pandemia, gran parte de esta reducción se debe al consumo de energías limpias, y a la mejora de la eficiencia de nuestras instalaciones”, subraya Jesús Ayala, técnico de Servicios Generales de Cruz Roja.

Además de la compensación de la huella de carbono, Cruz Roja lleva estas reforestaciones a un nivel más alto de impacto en la sociedad. Busca la recuperación de la biodiversidad, promoviendo la supervivencia de animales y el asentamiento de las especies autóctonas desaparecidas  en la zona; fomenta el empleo verde, favoreciendo el asentamiento de población en zonas despobladas a medio y largo plazo; promueve la recuperación de espacios tradicionales, como sendas, coladas, o cañadas que también absorben el CO2, lo que mejora la respiración y reduce el efecto invernadero, y evitan desastres naturales provocados por la desertización del suelo; crea entornos más saludables para la población que vive alrededor, consecuencia de la mejora del aire y la creación de espacios recreativos; genera conocimiento ligado a las experiencias locales, ya que los bosques, los animales y las plantas son un conjunto de sabiduría a aprender a valorar en el entorno a cualquier edad, así se promueve la endocultura o cultura local, se fomentan los espacios de intercambio intergeneracional de conocimiento, y favorece las relaciones interpersonales; impulsa el ecoturismo, una opción saludable para familias o grupos de amistades que se quieran mantener en contacto con la naturaleza como fuente de ocio que une, incluso para visitar reforestaciones en las que participen en estos días y visiten en el futuro; y crea agentes de cambio en la lucha contra el cambio climático, ya que la población se sensibiliza al respecto del medio ambiente y el entorno. “Tenemos que encontrar soluciones basadas en la naturaleza, que nos ayuden a reducir los efectos del cambio climático”, incide con ello Sara Casas.

El día a día de millones de personas está en juego. El mandato humanitario de Cruz Roja impulsa a que se haga un uso eficiente de los recursos naturales, incluyendo la energía. El cambio climático perjudica a los colectivos más vulnerables, que irónicamente son quienes menos contribuyen al mismo por su propia falta de recursos. Contrarrestar las emisiones de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero a través de la reforestación, aprovechando la capacidad fotosintética de las plantas para absorber el C02 de la atmósfera, es ya una realidad para Cruz Roja.

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