El Ayuntamiento de Mogán ha concedido este jueves, 22 de noviembre, los títulos de Hijo Adoptivo e Hija Adoptiva del municipio a Juan Carlos Valerón Santana y Natasha Betancor León, dos personas unidas a Mogán por trayectorias vitales muy diferentes, pero igualmente ejemplares, marcadas por el arraigo, el compromiso con la comunidad y una destacada aportación social, educativa, cultural y deportiva.
Tras la adopción de los acuerdos plenarios, que contaron con el apoyo unánime de los grupos, la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno García, hizo entrega a ambos homenajeados de las medallas acreditativas de las distinciones concedidas. Asimismo, Juan Carlos Valerón Santana y Natasha Betancor León firmaron el Libro de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Mogán, donde quedará constancia permanente de este reconocimiento institucional.
Con sus rúbricas, Juan Carlos Valerón Santana y Natasha Betancor León se convierten en las primeras personas distinguidas por el Ayuntamiento que estampan su firma en el Libro de Honores y Distinciones de Mogán. Este registro institucional, creado al amparo de la nueva normativa municipal reguladora de honores y distinciones, fue inaugurado el pasado mes de junio por el papa León XIV durante su histórica visita al municipio. La firma del Santo Padre ocupa el primer asiento del volumen, mientras que las de Valerón y Betancor constituyen la segunda y tercera incorporaciones a este libro destinado a preservar la memoria de las personalidades y entidades merecedoras de reconocimiento institucional.
“Estoy muy agradecido y muy contento. Mi vida ha transcurrido entre San Bartolomé de Tirajana y Mogán, así que siempre me he sentido un hijo más de este municipio. Por eso, recibir un reconocimiento como este es especialmente emotivo”, manifestó Valerón, que agradeció a la Corporación y a todas las personas que le han mostrado su cariño.
Por su parte, una emocionada Natasha apuntó que esta distinción es de los acontecimientos más importantes de su vida. “Me llevo Mogán conmigo allá donde vaya. De hecho, ya puedo decir que también seré embajadora de Mogán en Canadá.” Además, quiso dirigir un mensaje a los vecinos y vecinas del municipio: “Sigan siendo como son y no cambien nunca. Hay un espíritu aquí que es único, algo muy difícil de encontrar en otros lugares. Ha sido un privilegio formar parte de Mogán y llevaré siempre su cariño conmigo.”
Juan Carlos Valerón, un mago del fútbol vinculado a Arguineguín desde su infancia
A sus 51 años, Juan Carlos Valerón Santana está considerado uno de los mejores futbolistas que ha dado Canarias y una de las figuras más respetadas del fútbol español. Nació el 17 de junio de 1975 en Barrio Chico, perteneciente al municipio de San Bartolomé de Tirajana, un núcleo poblacional que linda con Mogán y que comparte con este municipio buena parte de su realidad social y territorial.
Aunque su nacimiento tuvo lugar en el municipio vecino, su vida ha estado íntimamente ligada a Arguineguín desde los primeros años. Fue allí donde creció, donde construyó gran parte de sus relaciones personales y donde comenzó a forjar la trayectoria que acabaría llevándolo a la élite del fútbol nacional e internacional. Hijo de Adán Valerón y Prudencia Santana, creció en el seno de una familia humilde y trabajadora que le transmitió valores como la sencillez, el esfuerzo y el respeto, principios que han marcado toda su carrera deportiva y personal.
Sus primeros pasos en el fútbol los dio en el entonces CD Santa Águeda, actual CD Arguineguín, club histórico del municipio donde ya destacaba por su extraordinaria visión de juego y calidad técnica. Desde aquellos campos del sur de Gran Canaria inició un camino que lo llevaría a convertirse en uno de los futbolistas más admirados de varias generaciones.
Debutó como profesional en la UD Las Palmas y posteriormente defendió las camisetas del RCD Mallorca, Atlético de Madrid y Deportivo de La Coruña. Fue precisamente en el conjunto gallego donde alcanzó la plenitud deportiva, convirtiéndose durante trece temporadas en uno de los grandes referentes de la entidad y en protagonista de algunos de los capítulos más brillantes del fútbol español de principios del siglo XXI.
Internacional absoluto con la Selección Española en 46 ocasiones, participó en la Copa del Mundo de Corea y Japón 2002 y en dos Eurocopas. Entre su extenso palmarés figuran una Copa del Rey, dos Supercopas de España y numerosas participaciones en competiciones europeas de máximo nivel, alcanzando incluso las semifinales de la Liga de Campeones con el Deportivo de La Coruña.
No obstante, el reconocimiento otorgado por el Ayuntamiento trasciende sus éxitos deportivos. También destaca especialmente su calidad humana, su humildad, su comportamiento ejemplar dentro y fuera de los terrenos de juego y el orgullo con el que siempre ha representado sus raíces. Admirado por aficionados, compañeros, entrenadores y rivales, Valerón se ha convertido en un embajador excepcional del sur de Gran Canaria.
Tras poner fin a su carrera profesional regresó a Arguineguín para continuar vinculado al fútbol formativo y compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones. Desde la temporada 2025-2026 dirige al primer equipo del CD Arguineguín. Su compromiso con el deporte base y con la comunidad ha reforzado aún más una relación con Mogán que se extiende desde la infancia hasta la actualidad.
Natasha Betancor León, educadora comprometida con Mogán
Natasha Betancor León, de 87 años, nació el 14 de junio de 1939 en Vancouver (Canadá), en el seno de una familia de ascendencia rusa. Su historia personal ha estado marcada por la convivencia entre diferentes culturas, una circunstancia que favoreció su dominio de varios idiomas y una especial sensibilidad hacia la enseñanza, la comunicación y el entendimiento entre pueblos.
Llegó a Mogán en 1969 junto a sus dos hijos y fue precisamente en el municipio donde inició una estrecha relación con los vecinos y vecinas y donde conoció al moganero Pepe Betancor León, con quien compartiría más de cincuenta años de vida. Desde aquel primer contacto quedó profundamente vinculada a Mogán, un lugar que siempre consideró su hogar.
Desarrolló una etapa profesional en Gran Canaria como intérprete de ruso, inglés y español en la empresa RepNaval, desempeñando una labor de intermediación lingüística que puso de manifiesto su capacidad para desenvolverse en entornos internacionales y multiculturales.
Tras contraer matrimonio, la pareja se trasladó a Canadá en 1975, donde residió durante tres décadas. Allí continuó vinculada al ámbito educativo mientras mantenía intacto su vínculo emocional con Mogán, municipio al que regresaban periódicamente y que nunca dejó de formar parte de su proyecto de vida.
Tras su jubilación, en 2005, Natasha y Pepe Betancor decidieron regresar definitivamente a Mogán. Desde entonces intensificó su participación en la vida social, educativa y cultural del municipio, convirtiéndose en una figura muy querida y apreciada por varias generaciones de vecinos y vecinas.
Durante más de veinte años impartió clases de inglés, contribuyendo a la formación de numerosos jóvenes y adultos. Paralelamente, desarrolló labores de catequesis y colaboró activamente con la comunidad parroquial de San Antonio de Padua, participando en diferentes iniciativas sociales y educativas.
Su estrecha relación con el municipio quedó patente una vez más en 2025, cuando fue designada pregonera de las fiestas patronales de San Antonio El Chico, un reconocimiento con el que compartió con vecinos, familiares y amistades los recuerdos y vivencias acumulados a lo largo de más de medio siglo de vinculación con Mogán.
Entre sus aportaciones más singulares destaca la creación de la colección literaria “Las Aventuras de SuperFoxy”. El proyecto nació de Foxy, su inseparable mascota y compañera durante años. El cariño que Natasha sentía por la perrita y las historias que surgían a su alrededor la llevaron a convertirla en la protagonista de una serie de cuentos creados junto al ilustrador belga afincado en Mogán Jean Leclercqz. Así nació SuperFoxy, un personaje que vive aventuras inspiradas en la naturaleza, los valores humanos y los paisajes del municipio.
Publicadas en español e inglés, las obras fueron concebidas con una marcada vocación educativa, fomentando el aprendizaje de idiomas, el respeto por el medio ambiente, el amor por los animales y la importancia de la amistad, la solidaridad y la convivencia.
El nombramiento como Hija Adoptiva llega además en un momento especialmente emotivo. En breve a Natasha emprenderá una nueva etapa vital regresando a Canadá junto a su familia.

















