SANTA LUCÍA DE TIRAJANA

Miles de personas disfrutan de la Romería de Los Labradores entre parrandas y mejunje

La participación aumentó respecto a las ediciones anteriores

Se esperaba que iba a venir más gente que en ediciones anteriores, porque se habían apuntado 12 carretas, el doble de lo habitual, y con algunas carretas iban a venir algunos grupos que superaban las cien personas. Las ganas de romería se veían desde Vecindario, el servicio especial de guaguas que salía desde la Karpa congregó a cientos de personas durante toda la mañana.  Y se cumplió lo esperado, más de 15.000 personas acudieron este domingo a Santa Lucía casco para disfrutar de la última romería del año de Gran Canaria.

Desde por la mañana el sol alumbraba el palmeral de la Sorrueda. Las casas rurales de Santa Lucía casco estaban a tope y muchos habían traído sus caravanas para disfrutar de la última verbena de las fiestas y estar tempranito en el pueblo, aunque el inicio de la romería era al a una del mediodía.

No faltó el artesano Juanito Ramírez, que aparecía caminando junto a la carreta de la virgen del Rosario, quizá de los más veteranos de la romería. También iban sus hermanos Conchita y Margarito, los pregoneros de este año.  También repitió la carreta de ‘Los amigos de Jony y Manolo’, dos santaluceños parranderos que siguen aunque se fueron.  Y así hasta llegar a doce carretas con sus cientos de acompañantes: la parranda del Cura,  Ayacata, Paradero, la de la Comisión de Fiestas, La Revoltosa, la Quesera, Amigos de Pepe, Tabucus, Carpeta y La Sorrueda.

Las carretas caminaban al ritmo de polkas y seguidillas con el sonido del timple, guitarras, bandurria y acordeón. Los cachorros ayudaban a soportar el sol, el mejunje refrescaba el gaznate a los cantadores y no faltaba el quesito, las aceitunas y las papas arrugadas que se ofrecía con generosidad a los parranderos.  Los participantes de todas las edades y condiciones, desde Juanito Ramírez que supera los 90 años hasta chiquillos de menos de un año con el chaleco canario sentados en sus carros de bebés. No es un recorrido largo, pero se recorre al golpito, para que dure más, desde la salida a la altura del Bar de Antonio hasta el Paradero. Después se van retirando las carretas pero siguen las parrandas, hasta que el cuerpo aguante, que suele ser muchas horas.  Un año más los Labradores hizo honor a su fama: ¡Cuánto se disfruta en la arrancaílla de las romerías de Gran Canaria, en la última romería del año!

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