El Ayuntamiento, a petición de la familia del escritor, organiza un emotivo encuentro para reconocer la trayectoria humana, periodística y democrática de una figura clave de la lucha contra el franquismo.
La Casa Museo Orlando Hernández fue escenario este jueves de un sentido homenaje a una de las figuras clave del periodismo en España y la lucha contra el franquismo: José Luis Morales. Hijo Predilecto de la villa, donde nació hace ya 82 años, volvió a su lugar natal para, acompañado de amigos, familiares, vecinos y representantes municipales, recibir un merecido reconocimiento a una trayectoria valiente, necesaria y de compromiso con los valores democráticos.
Residente en Madrid desde hace muchos años, la velada se vivió como un reencuentro, pues el autor mantiene una relación especial con la isla y con su municipio natal. Acompañado por el concejal de Cultura, Seguridad y Recursos Humanos, Efraín González, y por el historiador Sergio Millares, el cronista mostró su carácter afable y cercano en una charla-coloquio en la que se entrelazaron memoria histórica, vivencias personales, literatura y compromiso social.
Millares fue el encargado de recorrer algunos de los episodios más significativos de su vida. Recordó cómo tuvo la oportunidad de entrevistarlo a comienzos de los años noventa, cuando preparaba una publicación sobre otro ilustre antifranquista, el político canario Fernando Sagaseta, y destacó la combinación de rigor intelectual, compromiso político y cercanía humana que siempre ha caracterizado al homenajeado. Morales participó activamente en la oposición a la dictadura franquista, una militancia que le costó la persecución, la cárcel y el exilio. Fue detenido e internado en diferentes cárceles españolas, entre ellas la de Carabanchel, antes de verse obligado a abandonar España y establecerse temporalmente en París. Lejos de silenciarlo, aquellas experiencias reforzaron una vocación que ha mantenido durante décadas: dar voz a quienes quedaron fuera de los relatos oficiales.
Ese compromiso encontró una de sus expresiones más importantes en su labor de recuperación de la memoria histórica. Su novela ‘Sima Jinámar’ le costó once querellas y un consejo de guerra, pero contribuyó decisivamente a sacar a la luz la tragedia de este volcán apagado, que sirvió de tumba para disidentes durante la dictadura en la que transcurre la trama del libro, considerado pionero en este ámbito.
También hubo momentos para rememorar sus recuerdos sobre Agüimes, evocando escenarios de su infancia y juventud, desde Los Veroles hasta el Molino de Lolita, pasando por Los Cercadillos o el Molino de Don Manuel, recuerdos que aparecieron acompañados de nombres propios, anécdotas y travesuras. Juan Martín Guerra, amigo de la infancia presente durante el acto, recuperó algunos momentos algo más duros de la juventud que compartió con el homenajeado: desde la dureza de Los Hermanos de La Salle a la represión que persiguió a José Luis desde muy joven por su implicación en movimientos contrarios a la dictadura.
Más allá de los reconocimientos acumulados a lo largo de su trayectoria, el homenaje puso el foco en la coherencia vital de José Luis Morales. En una época marcada por profundas transformaciones políticas y sociales, su figura representa la perseverancia de quien mantuvo sus convicciones incluso en los momentos más difíciles. La cárcel, la represión y el exilio no lograron apartarlo de una defensa constante de la democracia, la justicia social y la memoria de quienes sufrieron la violencia y el silencio.
