- Tras una reunión con el embajador de la Delegación de la UE en Nuakchot, Octavio Caraballo resalta también la contribución de las medidas adoptadas por Bruselas para reducir los flujos migratorios
- El viceconsejero constata sobre el terreno que, pese a la caída de las llegadas a las islas, los flujos hacia Mauritania siguen creciendo aunque las mafias están desplazándose hacia países del sur y el norte
El Gobierno de Canarias valora de forma positiva el esfuerzo que está realizando Mauritania para gestionar los flujos migratorios y la acogida de población refugiada, pese a la enorme presión externa que soporta el país y a la situación de gran fragilidad social, económica y de seguridad en la que se encuentra.
Esta reflexión fue expuesta en la reunión mantenida por el viceconsejero del Gabinete del Presidente, Octavio Caraballo, con el embajador de la Delegación de la Unión Europea en Mauritania, Joaquín Tasso, y el oficial de Migraciones, Lorenzo Sanz, celebrada este miércoles en Nuackchot. En la misma se abordó la situación regional en materia de refugiados y migración, así como el impacto directo que estos fenómenos tienen en la Ruta Atlántica y en Canarias.
Durante el encuentro se puso de relieve que Mauritania acoge actualmente a cientos de miles de refugiados procedentes de Mali, en su mayoría mujeres y menores, y muchos de ellos se encuentran en comunidades locales con recursos muy limitados. En algunos municipios, la población refugiada supera ya a la autóctona, sobre todo en poblaciones del sudeste, lo que incrementa la presión sobre los servicios básicos y los medios de subsistencia.
Caraballo subraya que, a pesar de este contexto de dificultad, las autoridades mauritanas están realizando un esfuerzo significativo para evitar tensiones sociales, mantener la estabilidad interna y combatir las redes de tráfico de personas, al tiempo que refuerzan el control de la costa y la gestión de los flujos migratorios.
Asimismo, destacó que el cambio de enfoque de Mauritania en materia migratoria no responde únicamente a exigencias externas, sino a una decisión soberana orientada a prevenir desequilibrios internos en un entorno regional altamente inestable, marcado por la inseguridad en el Sahel y el riesgo de radicalización de jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad.
Desde el Ejecutivo canario se insiste en que la situación en Mauritania es “especialmente frágil”, agravada por la falta de recursos suficientes y por la reducción reciente de programas internacionales de apoyo, lo que hace imprescindible reforzar la cooperación y la corresponsabilidad internacional.
El Gobierno de Canarias considera fundamental que la Unión Europea y los Estados miembros mantengan y amplíen su apoyo a los países de origen y tránsito de la migración, como Mauritania, y reitera que la gestión no puede recaer únicamente en territorios frontera como Canarias, sino que debe abordarse desde una perspectiva solidaria, estructural y de largo plazo.
Canarias, afirmó el viceconsejero, seguirá defendiendo una política migratoria basada en la cooperación, la estabilidad regional y el respeto a los derechos humanos, consciente de que “solo desde el apoyo a contextos frágiles como el mauritano se puede contribuir de forma realista y eficaz a la reducción de los flujos irregulares y a la protección de las personas más vulnerables”.
Refugiados
Previo a este encuentro, Octavio Caraballo -acompañado de miembros del equipos de Islas Responsables Lab (IRLab)- mantuvo también una reunión con representantes de Acnur en Mauritania donde analizó la situación de los refugiados en este país, sobre todo procedentes de Mali.
Según datos de la UE podrían ser en torno a 300.000 malienses los que se encuentran en territorio mauritano, muchos con la perspectiva de continuar su proceso migratorio hacia Europa a través de Canarias. Se calcula que entre un 5% y un 10% de los ciudadanos que se encuentran en Mauritania son refugiados, sobre una población de algo más de cinco millones de personas.
Mauritania es un país prioritario para la Unión Europea por ser el espacio más estable en la zona fronteriza con los países más afectados por sucesivos golpes militares y la presencia de grupos yihadistas en Burkina Faso, Niger o Mali.
Uno de los principales ejes de la colaboración entre Europa y Nuakchot consiste en contener las salidas en tierra dado que los rescates y la detección en alta mar son complejos y peligrosos.
Esta política, unida a la desarticulación de las mafias que trafican con personas, ha provocado que la ruta se desplace hacia los países del sur, especialmente Gambia y Senegal, e incluso a Guinea Conakry, que se encuentra a 2.000 kilómetros de Canarias. Está ocurriendo lo mismo hacia el norte de Mauritania, con un cambio en los puntos de salida de embarcaciones hacia Canarias que también se ha detectado en los últimos meses con la llegada de más migrantes desde las costas de Marruecos y del Sáhara.
