El alumnado de 3º de ESO entrega a los concejales delegados de Educación y Parques y Jardines un informe medioambiental concluyente con las fortalezas y debilidades de las instalaciones del centro educativo ante afecciones del cambio climático.
El estudiantado de 3º de ESO del CEO Tunte ha realizado una auditoría ambiental a las instalaciones de su centro educativo en la que concluyen que su huella de carbono “es moderada”, y donde reflexionan que pueden “reducirla significativamente”, junto a las afecciones del cambio climático que también les atañen, “con la colaboración del Ayuntamiento y la implicación de la propia comunidad educativa”.
La evaluación de las instalaciones y recopilación de los indicadores medioambientales ha sido una investigación de campo realizado por 17 estudiantes a lo largo de varios meses durante este curso, en los que han tenido como monitores del trabajo a su profesor de Física y Química y a una experta del proyecto de Escoescuelas de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.
El informe recoge los aspectos negativos y positivos del CEO y las mejoras que necesita para reducir su huella de carbono y su impacto medioambiental. El pasado jueves, en una reunión distendida celebrada en el Centro Cultural Pancho Guerra, se lo entregaron personalmente a la concejala de Educación, Esther Delgado Sánchez, y al concejal delegado de Parques y Jardines y supervisor municipal en el ámbito de las medianías, Eduardo Armas Herrera, a quienes le solicitaron que se tenga en cuenta el documento en los futuros planes de mejora del centro.
Como portavoces del alumnado intervinieron José Antonio del Toro Suárez y Eduardo Antonio Rodríguez Santana, ambos de 14 años. Expusieron que el trabajo les ha permitido detectar los puntos fuertes y débiles en la huella medioambiental de su centro de estudios y una perspectiva de las mejoras que cabría introducir “para seguir mejorando y alcanzar el equilibrio más respetuoso”.
Entre las propuestas de mejora señalaron la colocación de grifos temporizados en los baños para no desperdiciar agua; arreglar la fuente-bebedero para evitar los embotellados plásticos; cambiar la iluminación a luces led; renovar los enchufes en mal estado; cambiar las ventanas y persianas en malas condiciones para mejorar el aislamiento térmico; renovar ordenadores y fotocopiadora antiguos por otros de mayor eficiencia; realizar charlas y proyectos de concienciación y mejorar las condiciones de habitabilidad del centro para reducir los drásticos cambios de temperatura de verano e invierno con ventiladores y calefactores de bajo consumo.
