Telde mantiene vivo el recuerdo de las víctimas del JK5022 desde el respeto y la intimidad

Telde recuerda este jueves a las 154 personas que perdieron la vida, a los 18 supervivientes y a todas las familias afectadas por el accidente del vuelo JK5022 de Spanair, cuando se cumplen 18 años de una tragedia que permanece profundamente vinculada a la memoria colectiva de Canarias.

El alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, traslada en su nombre, en el de la Corporación municipal y de toda la ciudadanía teldense, un mensaje de recuerdo, cariño y respeto a quienes aquel 20 de agosto de 2008 viajaban con destino a Gran Canaria y a todos aquellos cuyas vidas quedaron para siempre marcadas por lo sucedido.

Este aniversario vuelve a vivirse en Telde sin convocatoria institucional pública, respetando la decisión expresada por la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 y las propias familias de transitar estos años desde una mayor intimidad.

Fue durante el homenaje celebrado en la playa de Ojos de Garza en 2024 cuando la Asociación trasladó públicamente su voluntad de comenzar a cerrar el largo ciclo de duelo público que había mantenido durante más de década y media. Ya en 2025, Telde respetó esa petición y no organizó el tradicional acto institucional, mientras el colectivo vecinal Playgarza mantuvo el recuerdo mediante una sencilla ofrenda floral, sin convocatoria pública.

Peña considera que respetar esa decisión forma también parte del homenaje. “Durante muchos años las familias han compartido con toda Canarias un dolor que les pertenece y han permitido que las instituciones y la sociedad las acompañemos. Si ahora han decidido vivir esta fecha desde la intimidad y el recogimiento, nuestra obligación es respetarlo con la misma sensibilidad con la que durante tantos años hemos estado a su lado”, manifiesta el alcalde.

El primer edil añade que “no hace falta celebrar un acto para recordar. Telde no olvida a las víctimas del JK5022 y cada 20 de agosto nuestro pensamiento vuelve a ellas, a los supervivientes y especialmente a sus familiares”.

La playa de Ojos de Garza, un lugar para la memoria

Ese recuerdo tiene en Telde un lugar físico: la plaza del Cristo de la playa de Ojos de Garza, donde permanece el monumento levantado en memoria de las víctimas. La obra, conocida como ‘Luces en el vacío’, fue diseñada por Juan Verona y ejecutada por el escultor Máximo Riol, Hijo Adoptivo de Telde. La elección de Ojos de Garza estuvo vinculada desde sus orígenes a su cercanía con el aeropuerto de Gran Canaria, destino del JK5022 y punto de regreso para muchas de las personas que viajaban a bordo.

La pieza fue concebida para convertir la luz en parte del propio recuerdo. Su estructura permite que el sol atraviese la obra y proyecte su luz sobre el espacio inferior del monumento, haciendo de ella mucho más que una escultura: un lugar permanente para detenerse, recordar y mantener presente a quienes faltan.

Durante años, este espacio ha acogido flores, música, poemas, silencios y encuentros entre familiares, vecinos e instituciones. Sin embargo, su significado no depende únicamente de lo que ocurre cada 20 de agosto.

Los vecinos, custodios de un recuerdo

El alcalde pone en valor especialmente el papel desempeñado durante todos estos años por los vecinos y vecinas de la playa de Ojos de Garza, que han hecho suyo el monumento y se han convertido, desde la cercanía y la discreción, en custodios cotidianos de la memoria del JK5022.

Dentro de esa implicación han tenido un protagonismo especial la Asociación de Vecinos Playgarza y la Asociación Amigos del Cristo, colectivos que han acompañado los homenajes celebrados en la playa y han contribuido a que el recuerdo permanezca vivo en este enclave de la costa teldense.

Ambas asociaciones participaron junto al Ayuntamiento y las familias en anteriores conmemoraciones.  Peña agradece “la enorme sensibilidad de un barrio que entendió desde el primer momento que aquella escultura no era simplemente una pieza situada en una plaza”.

“Los vecinos de la playa de Ojos de Garza la han cuidado como se cuidan las cosas importantes. Han acompañado a las familias, han colocado flores, han estado presentes cuando se les necesitaba y, cuando llegó el momento de guardar silencio, también supieron hacerlo. Ese comportamiento dice mucho de este barrio y de su gente”, afirma.

El alcalde hace extensivo ese reconocimiento a Playgarza y Amigos del Cristo por “mantener durante tantos años una relación de respeto, cariño y responsabilidad con este lugar y con todo lo que representa”.

Dieciocho años después

El vuelo JK5022 de Spanair sufrió el accidente el 20 de agosto de 2008 en el aeropuerto de Madrid-Barajas, cuando se disponía a volar hacia Gran Canaria. A bordo viajaban 172 personas: 154 fallecieron y 18 sobrevivieron.

Dieciocho años después, este 20 de agosto se conmemora además por segundo año el Día Nacional de las Víctimas de Accidentes Aéreos y sus Familias, establecido por el Gobierno de España en 2025 precisamente haciendo coincidir la fecha con el aniversario del JK5022.

Para Peña, la existencia de esta jornada nacional “demuestra que la memoria de aquella tragedia trascendió a las propias familias y consiguió abrir un debate que ha servido para poner en primer plano la seguridad aérea, la atención a las víctimas y la responsabilidad que tienen las administraciones y las instituciones”.

“Telde estuvo, está y seguirá estando al lado de las familias”, sostiene el alcalde. “Pero estar al lado de alguien significa también saber cuándo acompañar públicamente y cuándo hacerlo desde el silencio”.

El regidor concluye trasladando, en nombre de la ciudad, “un abrazo respetuoso a cada familia, un recuerdo emocionado para las 154 personas que perdieron la vida y todo nuestro cariño para quienes sobrevivieron y han tenido que convivir desde entonces con las consecuencias de aquel día”.

“En la playa de Ojos de Garza existe un lugar que seguirá hablando por todos nosotros. Mientras permanezca esa luz, mientras haya un vecino que mire hacia ese monumento y recuerde por qué está allí, Telde seguirá manteniendo viva su memoria”, concluye Juan Antonio Peña.

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