La restauración de un instrumento que perteneció a Camille Saint-Saëns culmina con un concierto-conferencia en la residencia del compositor ingeniense Blas Sánchez
La música, la historia y la recuperación del patrimonio cultural se unieron el pasado domingo, 31 de mayo, en la residencia del músico y compositor ingeniense Blas Sánchez, escenario de la presentación de un concierto-conferencia dedicado a dar a conocer el proceso de restauración de un singular piano del siglo XIX que perteneció al célebre compositor francés Camille Saint-Saëns. El acto sirvió para mostrar al público el resultado de varios meses de trabajo destinados a devolver la vida a un instrumento de gran valor histórico y musical, cuya recuperación ha permitido volver a escuchar su sonido después de más de un siglo de silencio.
El concierto estuvo a cargo de Raphael Sánchez, hijo de Blas Sánchez, pianista, compositor y director de orquesta afincado en París, con una trayectoria profesional desarrollada en distintos países. Durante su intervención explicó la relevancia histórica del instrumento y la estrecha relación de Saint-Saëns con Canarias. «Este piano no ha sido tocado desde hace casi siglo y medio, y pertenecía a Camille Saint-Saëns, un compositor francés muy conocido que venía a Canarias a lo que se llama residencia de creación. El gobierno español le encomendaba música, llegando a escribir una ópera aquí y varias obras musicales. Es un compositor de los más importantes de la historia de la música clásica,» explicó. Raphael Sánchez destacó además el significado personal que ha tenido asistir a la recuperación de un instrumento que llevaba más de dos décadas formando parte del entorno familiar, pero cuyo avanzado estado de deterioro hacía imposible su utilización. El piano presentaba graves daños provocados por el paso del tiempo, la humedad y la falta de mantenimiento, lo que impedía incluso su afinación o el funcionamiento básico de su mecánica.
La compleja restauración fue asumida por el especialista Eduardo Cubero, quien detalló los numerosos trabajos realizados para recuperar este piano del año 1870. «Lo primero que nos encontramos fue que todas las cuerdas estaban oxidadas; tuve que pulirlas para darle ese matiz de sonido,» explicó, además de los apagadores, que estaban destrozados y hubo que recuperarlos todos». Otro aspecto delicado del proceso fue la recuperación de la tabla armónica, considerada el corazón acústico del instrumento, el que lo hace sonar. Según relató el restaurador, la superficie se encontraba cubierta por una gruesa capa de tierra, por lo que fue necesario quitar las cuerdas y desmontar gran parte del piano para proceder a su limpieza, restauración y barnizado. En cuanto a la mecánica, explicó que las teclas estaban o fracturadas por los contrapesos internos (plomos) o bloqueadas sin poder moverse. Tuvo que reparar tanto la madera primero como luego buscar la plomada justa para el contrapeso de la tecla, un trabajo que le llevó casi dos meses. A ello se sumó la restauración integral de la mecánica encargada de transmitir el movimiento de las teclas a los martillos que golpean las cuerdas. «Para eso también hubo que hacer una reparación profunda en lo que se pudo, porque había piezas que ya no existían y que se tuvieron que reconstruir. Hubo que colocar también cuerdas que se fueron rompiendo cuando se fueron afinando, que es lo natural porque estaba todo oxidado y, al final, después de mucho trabajo, hemos conseguido darle vida musical al piano,» relató. El restaurador reconoció que se trató de un gran reto profesional, mostrándose reticente al principio. Sin embargo, la ilusión compartida con el maestro Blas por recuperar un instrumento de semejante valor histórico le animó a ponerse manos a la obra y, tras meses de intenso trabajo, el proyecto ha culminado con éxito.
La mejor manera de presentarlo fue compartiendo su música. La interpretación de Raphael Sánchez permitió al público escuchar nuevamente el sonido de un piano vinculado a una figura relevante de la historia de la música clásica. La recuperación de este instrumento supone, por tanto, no solo la restauración de una pieza especial, sino también la conservación de un testimonio del legado cultural y musical asociado a la presencia de Camille Saint-Saëns en Canarias.





















